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Vacunas contra el COVID-19 para niños y adolescentes con EM y trastornos relacionados

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Última actualización: 30 de junio de 2022
 
La siguiente recomendación para niños y adolescentes se aplica a las vacunas autorizadas o aprobadas para su edad.

Se debe vacunar contra el COVID-19 a los bebés, niños y adolescentes de 6 meses a 17 años

Los conocimientos científicos han mostrado que las vacunas contra el COVID-19 son seguras y eficaces. La Academia de Pediatría de Estados Unidos recomienda vacunar contra el COVID-19 a todos los bebés, niños y adolescentes mayores de 6 meses que no tengan razones médicas que hacen peligroso vacunarlos. La vacunación de bebés, niños y adolescentes nos acerca más al fin de la pandemia y es un nivel adicional de protección para los más vulnerables entre nosotros.

Los bebés, niños y adolescentes corren peligro de enfermedad grave por COVID-19

Los casos de infección con COVID-19 siguen siendo una causa considerable de enfermedad para todas las personas, incluidas las menores de 18 años. Si bien la mayoría de los casos de COVID-19 en bebés, niños y adolescentes son leves, algunos son graves o incluso fatales. Además de los riesgos de salud debido al COVID-19, existe el riesgo de que los niños y adolescentes tengan el síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C), que puede ocurrir 2 a 6  semanas después del COVID-19.
 
El síndrome (MIS-C) es un trastorno que puede ocurrir después del COVID-19, en el cual se inflaman diferentes órganos del cuerpo, entre ellos el corazón, los pulmones, los riñones, el cerebro, la piel, los ojos o los órganos gastrointestinales. El síndrome es grave e incluso fatal, pero con atención temprana y, con frecuencia, cuidados intensivos, sobreviven la mayoría de los niños y adolescentes con el síndrome en Estados Unidos.

Se debe vacunar contra el COVID-19 a bebés, niños y adolescentes con esclerosis múltiple y trastornos relacionados

Es igualmente importante vacunar contra el COVID-19 a bebés, niños y adolescentes con esclerosis múltiple y trastornos relacionados que a los bebés, niños y adolescentes en general. Si bien la esclerosis múltiple es muy poco común en niños pequeños, pueden ocurrir otros tipos de inflamación cerebral, espinal y de los nervios ópticos. Hasta la fecha no hay evidencia de que el COVID-19 en niños y adolescentes con esclerosis múltiple sea más grave ni que tengan un riesgo más alto de MIS-C que los niños y adolescentes que no tienen esclerosis múltiple. Se recomienda vacunar a todos los bebés, niños y adolescentes. Al igual que otras decisiones médicas, lo mejor es tomar la decisión de vacunarlos con su profesional de atención médica.

El riesgo de complicaciones después del COVID-19 es más alto que cualquier complicación potencial de las vacunas

Los estudios han encontrado más complicaciones, como miocarditis, MIS-C y eventos desmielinizantes, después del COVID-19 que después de la vacunación contra el COVID-19. Los beneficios de la vacunación superan cualquier riesgo potencial. Lea la guía del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) sobre la vacunación de aquellos que han tenido COVID-19 o MIS-C.

Las vacunas contra el COVID-19 no afectan la fertilidad

El Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos confía en que las vacunas contra el COVID-19 no afectan la fertilidad. Esto se basa en los conocimientos científicos sobre cómo se crearon las vacunas, y un estudio lo ha confirmado. La Academia de Pediatría de Estados Unidos (AAP) también afirma que vacunarse contra el COVID-19 no interfiere con la fertilidad futura de niños de ambos sexos. Para obtener más información, vea este breve video de la AAP.

No se tiene previsto que las vacunas contra el COVID-19 causen ni provoquen recaídas de esclerosis múltiple

Ninguna de las vacunas disponibles contiene el virus vivo. Además, las vacunas no causan el COVID-19. Nada indica que las vacunas causan la esclerosis múltiple. En niños y adolescentes con esclerosis múltiple, es poco probable que las vacunas provoquen una recaída de esclerosis múltiple o tengan un impacto en el avance de la enfermedad a largo plazo. El riesgo de tener COVID-19 es mucho mayor que cualquier riesgo de tener una recaída de esclerosis múltiple debido a la vacuna.

Toda vacuna puede causar efectos secundarios, entre ellos la fiebre. Esta puede hacer que los síntomas de la esclerosis múltiple empeoren temporalmente, pero después de que se le vaya la fiebre, deben volver al nivel previo. Incluso si tiene efectos secundarios, es importante que se ponga todas las dosis de la vacuna para que esta sea eficaz.

Deben vacunarse los niños y adolescentes que usan medicamentos para controlar la esclerosis múltiple y trastornos relacionados

Algunos medicamentos utilizados para la esclerosis múltiple y trastornos relacionados pueden afectar la respuesta a las vacunas. Coordinar el momento de la administración de la vacuna con los tratamientos modificadores de la enfermedad puede producir la mejor respuesta a la vacuna. Dadas las posibles consecuencias graves del COVID-19 en la salud, puede ser más importante ponerse la vacuna lo antes posible que coordinar la vacuna con su tratamiento modificador de la enfermedad. Decida con su profesional de atención de la esclerosis múltiple el mejor momento para usted. Lea nuestras recomendaciones sobre la coordinación de los medicamentos para la esclerosis múltiple y estas vacunas.

La Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple consultó con las siguientes personas para emitir esta recomendación

Neurólogos y expertos pediátricos en esclerosis múltiple

  • Nancy Sicotte, MD, FAAN—presidenta del Comité Asesor Médico Nacional de la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple, Cedars-Sinai Medical Center, EEUU
  • Brenda Banwell, MD—presidenta de la Junta de Asesores Médicos y Científicos Internacionales de la Federación Internacional de Esclerosis Múltiple– Universidad de Pensilvania, EEUU
  • Maria Pia Amato, MD—Universidad de Florencia, Italia
  • Amit Bar-Or, MD, FRCPC—Presidente, Sociedad Internacional de Neuroinmunología - Universidad de Pensilvania, EEUU
  • Tanuja Chitnis, MD—Facultad de Medicina de Harvard, Massachusetts General Hospital, EEUU
  • Jorge Correale, MD-- Instituto de Investigaciones Neurológicas Raúl Carrea, FLENI, Buenos Aires, Argentina
  • Anne Cross, MD, FAAN—Universidad de Washington y secretaria de la Junta de Regentes del Consorcio de Centros de Esclerosis Múltiple, EEUU
  • Jaime Imitola, MD, FAAN—Universidad de Connecticut, UConn Health, EEUU
  • Cheryl Hemingway, MBChB, PhD—Great Ormond Street Hospital for Children, Reino Unido
  • Dorlan Kimbrough, MD—Universidad Duke, EEUU
  • Professor Deiva Kumaran—Paris South University Hospitals, France
  • Avindra Nath, MD—Instituto Nacional de Salud/Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Derrames, EEUU
  • Scott Newsome, DO, MSCS, FAAN, FANA—Universidad Johns Hopkins y presidente de la Junta de Regentes del Consorcio de Centros de Esclerosis Múltiple, EEUU
  • Daniela Pohl, MD, PhD—Universidad de Ottawa, Canadá
  • Kevin Rostasy, MD— Children’s Hospital Datteln, Universidad Written/Herdecke, Alemania
  • Penny Smyth, MD, FRCPC—Universidad de Alberta, Canadá
  • Rachael Stacom, MS, ANP-BC, MSCN—Independence Care System, Estados Unidos
  • Silvia Tenembaum, MD—Hospital de Pediatría Dr. J. P. Garrahan, Buenos Aires, Argentina
  • Dr. Evangeline Wassmer, Birmingham Women and Children’s Hospital, Reino Unido
  • Emmanuelle Waubant, MD, PhD—Universidad de California San Francisco, EEUU
 

Personal de entidades asociadas de esclerosis múltiple

  • Julie Fiol, RN, MSCN—Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple, EEUU
  • Pamela Kanellis, PhD—Sociedad de Esclerosis Múltiple de Canadá
  • Julie Kelndorfer— Sociedad de Esclerosis Múltiple de Canadá
  • Hope Nearhood, MPH, PMP—Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple, EEUU
  • Leslie Ritter—Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple, EEUU

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